7 errores comunes con juguetes sexuales que debes evitar

Los juguetes sexuales pueden ser una excelente forma de explorar el bienestar íntimo, descubrir nuevas sensaciones y disfrutar de momentos a solas o en pareja.  Pero cuando empiezas a utilizarlos, es fácil cometer algunos errores, especialmente si nunca has tenido uno.

Los juguetes sexuales pueden ser una excelente forma de explorar el bienestar íntimo, descubrir nuevas sensaciones y disfrutar de momentos a solas o en pareja.  Pero cuando empiezas a utilizarlos, es fácil cometer algunos errores, especialmente si nunca has tenido uno.

Por eso, hemos reunido 7 errores comunes al usar juguetes sexuales y qué puedes hacer para evitarlos.

  1. No leer las instrucciones del juguete

Puede parecer obvio, pero es uno de los errores más frecuentes.  Cada juguete puede tener características diferentes: algunos son resistentes al agua, otros no; algunos funcionan con baterías, otros son recargables; algunos tienen funciones específicas que requieren un manejo determinado.

Antes de utilizarlo por primera vez, dedica unos minutos a revisar las instrucciones.

¿Qué deberías comprobar?

  • Cómo se enciende y apaga.
    • Cómo se carga o qué baterías utiliza.
    • Si es resistente al agua.
    • Cómo debe limpiarse.
    • Qué productos son compatibles.
    • Cómo debe almacenarse.

Conocer tu juguete es el primer paso para utilizarlo correctamente.

2. Utilizar un lubricante incompatible

El lubricante puede hacer que una experiencia sea mucho más cómoda, pero no todos los lubricantes son compatibles con todos los juguetes sexuales. Utilizar un producto inadecuado puede afectar determinados materiales. Por eso, antes de combinar un lubricante con tu juguete, revisa las indicaciones del fabricante.

3. No limpiar el juguete después de utilizarlo

La limpieza forma parte del cuidado básico de cualquier juguete sexual.  Después de utilizarlo, sigue las instrucciones del fabricante para retirar los residuos y mantenerlo en buenas condiciones. No todos los juguetes se limpian de la misma manera, especialmente cuando tienen componentes electrónicos.

Una buena rutina incluye: Utilizar → limpiar → secar → guardar.

4. Guardarlo húmedo

Limpiar el juguete es importante, pero guardarlo completamente seco también lo es.

La humedad que queda en la superficie puede afectar su conservación y, dependiendo del material, favorecer la acumulación de residuos. Después de limpiarlo, déjalo secar completamente antes de guardarlo.

Lo ideal es conservarlo en un lugar: Seco, Limpio, Fresco y Protegido del polvo

5. Utilizar un juguete en una zona diferente sin limpiarlo

Si un juguete entra en contacto con una zona del cuerpo y después quieres utilizarlo en otra, es importante limpiarlo correctamente antes de cambiar de zona. Esto es especialmente relevante cuando se pasa de estimulación anal a vaginal, debido a la posibilidad de trasladar bacterias.

Otra alternativa, dependiendo del juguete y de la situación, es utilizar una barrera nueva y adecuada.

La regla más sencilla es: De una zona a otra → limpieza adecuada antes de cambiar.

6. Pensar que más intensidad siempre significa más placer

Es fácil pensar que un juguete más potente será necesariamente mejor, pero no funciona así. La sensibilidad de cada persona es diferente y una intensidad demasiado elevada puede resultar incómoda. Si tu juguete tiene diferentes niveles de vibración, comienza con una intensidad baja y aumenta progresivamente si te resulta agradable.

Recuerda: Más potencia no significa automáticamente más placer.  La mejor intensidad es aquella que te resulta cómoda y placentera.

7. Ignorar las señales de tu cuerpo

Este es probablemente el error más importante que debes evitar, el bienestar sexual debe ser una experiencia cómoda y consensuada.

Si durante el uso de un juguete sientes:

  • Dolor.
    • Ardor intenso.
    • Irritación.
    • Molestias persistentes.
    • Una sensación que no resulta agradable.

Detente.

No necesitas continuar simplemente porque el producto está diseñado para utilizarse de determinada manera.  Tu cuerpo te indica qué resulta cómodo y qué no.

Utilizar juguetes sexuales no tiene por qué ser complicado.

Conocer el producto, utilizarlo correctamente, prestar atención a tu cuerpo y mantener una buena rutina de cuidado son hábitos sencillos que pueden mejorar tu experiencia. Y recuerda que no existe una única forma correcta de disfrutar de tu bienestar sexual.

Lo importante es sentirte cómodo/a, utilizar productos adecuados y explorar siempre a tu propio ritmo.